A unos les gusta leer, a otros no.Pero como aquí le damos gusto a todos, aquí va la historia.
Resumen rápido para contexto: Jero y yo somos novios desde hace 3 años y 7 meses.
Siempre quise un noviazgo largo. Algunos creen que eso está bien, otros no… en todo caso, cada quien según lo que Dios le pida. El punto es que ha sido un tiempo hermoso, lleno de alegrías y también de dificultades.
Pero si les soy sincera, yo desde hace mucho sabía que Jero era el hombre con el que quería pasar mi vida.
Ya habían pasado las conversaciones incómodas: la fe, las expectativas, los hijos, la educación de los hijos, el dinero, los roles en el hogar, los temperamentos… etc., etc., etc.
Y digo esto solo para aclarar algo importante: el compromiso no se hace para tener un video bonito, amiga.
Es una decisión seria, osada, profundamente meditada y discernida, con libertad y apertura.
Jero me pidió ser su esposa en el momento en que se sintió seguro de hacerlo.
Antes hubiese sido imposible. Después de orar y meditar mucho —como buen melancólico que es— dio el paso.
Esto, por supuesto, no nos hace un noviazgo perfecto (claramente no), pero sí muy conscientes de lo que Dios va permitiendo en nuestro camino.
“Encomienda al Señor tu camino; confía en Él” (Salmo 37,5)
Ahora sí, a lo que viniste. Amiga… jamás me lo sospeché.
¿Cómo iba a sospecharlo? Era diciembre, y como ustedes saben, además de todo lo que hacemos, Jero es comerciante. Diciembre es como Disney en términos de negocio, y como un campo nazi en términos de cansancio.
Qué voleo tan parejo.
El punto es que él me había dicho que me pediría matrimonio antes de que se acabara el año (obviamente sin decirme cuándo). Pero tres días antes de la pedida de mano, estábamos conversando y me dijo: “Mi amor, yo sé que te dije que te pediría matrimonio antes de que se acabara el año, pero mira este voleo… la verdad quiero prepararlo bien y que sea especial, ademas te vas de viaje, no creo que alcance”.
Amiga… se me bajó todo. Literal. Ahí quedaron muertas mis esperanzas. Pero, con mucha tranquilidad, yo entendía. Porque el voleo estaba bravo, muchachos.
Bueno. El 23 de diciembre yo iba a comer con mis amigas por Navidad.
Eso es normal, siempre lo hacemos, es como nuestra cena navideña. Yo tenía el día lleno, literal me arreglé en 15 minutos y salí corriendo. Íbamos primero a misa. Todo normal. Nada sospechoso.
Jero me dijo que también iría a misa. Normal. Eso pasa siempre. Salimos de misa y una amiga dijo:
—Esperen, debo hablar con el padre.
Pasaron como 15 minutos. Luego dijeron que íbamos a hacer una devoción al Santísimo.
Confieso que en ese punto ya tenía rabia… del hambre 😂 Pero igual fui.
Llegamos a la capilla.
Todo estaba hermoso, arreglado… pero yo ni idea. No había caído en cuenta de nada.
Amigooooos… Caí en cuenta en la mitad de la capilla.
Quedé en shock. Me quedé tiesa, hielo. Mínimo como un múltiplo.
Y empecé a decirle a Jero en voz bajita: —¿Es en serio? ¿Es en serio? Luego un microgrito:
—¿Me estás pidiendo matrimonio, Jerónimo?
😂😂😂
Él me dice: —Arrodíllate.
Amigos… me dio un ataque de risa. Pero risa nivel Guasón.
Resulta que comparto un pequeño defecto: cuando estoy realmente nerviosa… me río.
Yo solo me reía y me reía. Pobre Jero, qué paciencia. Todo mal. Realmente mal.
Él me dijo:—Ven, oremos. Y yo… riéndome.
Hizo una oración (de la cual no me acuerdo anda porque estaba muerta de la risa), tomó el anillo que estaba en un arreglo de flores y me dijo: —¿Quieres ser mi esposa?
Yo seguía riéndome, pero como pude le dije que sí.
Abrazo, beso… emoción.
Salimos y estaban mis amigas, mi mamá, todos llorando… y Salma: muerta de la risa. Luego hicimos una sesión de fotos. Después nos fuimos directo al carro y salimos a cenar a un lugar hermoso.
Amigos… en el camino me dio la lloradera. Yo solo le decía a Jero:
—Nos vamos a casar.
Y lloraba. Y me reía.
JAJAJA. Llegamos, cenamos delicioso, y ya… fin.
Ha sido un tiempo increíble. Sin duda, no es lo mismo ser novios que ser prometidos, y menos que ser esposos.
Pero qué bueno es dar pasos seguros hacia la voluntad de Dios.
Ahora ayúdenme a rezar para que Jero se anime a hacer un reel contando todo esto…
porque esta historia merece ser contada también desde su lado, creo que le toco padecer, pero al final valió la pena.
